El fondo del Banco do Nordeste reserva el 75% para seguir a sus ganadores. Ese es el dato, no los R$120 millones.
El diseño implica que 18 de 30 empresas justificarán una segunda ronda. Y el techo de facturación revela que esto no es capital semilla.
El Banco do Nordeste, junto a Finep y Sebrae, creó un Fondo de Inversión Capital Semilla de R$120 millones para empresas innovadoras en etapa inicial. El aporte parte en hasta R$1 millón, y las empresas con buen desempeño pueden recibir una segunda ronda de hasta R$5 millones —R$6 millones en total.
Pueden participar empresas con ingresos brutos anuales de hasta R$4,8 millones que operen en los estados del Nordeste, además de parte de Minas Gerais y Espírito Santo. Se espera que unas 30 empresas reciban inversión.
Lo interesante no es el monto. Es que el fondo reserva capital para seguir.
Un fondo público con reservas
La mayoría de los instrumentos públicos de capital semilla entregan una cantidad fija y se retiran. Es más simple de administrar y más fácil de auditar, y tiene un costo conocido: cuando una de las empresas financiadas empieza a funcionar, el programa no tiene con qué acompañarla, y la dilución de la siguiente ronda se la lleva otro.
Este fondo hace lo contrario, y la aritmética lo confirma. Si las 30 empresas reciben el aporte inicial de R$1 millón, eso consume R$30 millones. Quedan R$90 millones —el 75% del fondo— disponibles para segundas rondas de hasta R$5 millones, alcanzando exactamente para 18 empresas.
Sobre un fondo de R$120 millones y las cifras publicadas. R$90 millones alcanzan para 18 segundas rondas de R$5 millones.
Ver los datos
| Aportes iniciales · 30 × R$1M | R$30M |
|---|---|
| Reservas para seguimiento | R$90M |
Una proporción de reservas de 75% es alta incluso para un fondo privado de riesgo. Implica que el diseño espera que alrededor de 18 de 30 empresas —un 60%— justifiquen una segunda ronda.
Ese supuesto merece atención. En capital semilla privado, la proporción de empresas que consigue seguimiento del mismo fondo suele estar bastante por debajo de eso. Un 60% supone o bien una selección inicial muy conservadora —empresas ya con ingresos, que es lo que sugiere el techo de facturación— o bien un criterio de "buen desempeño" más benévolo que el de un fondo comercial.
Ninguna de las dos es mala en sí. Pero determinan cosas distintas: la primera produce un portafolio sólido y poco arriesgado; la segunda produce seguimiento a empresas que un inversionista privado dejaría ir.
El techo de facturación dice a quién apunta de verdad
R$4,8 millones de ingreso bruto anual es el umbral brasileño de empresa de pequeño porte. No es un límite arbitrario: es una categoría fiscal.
Lo que implica es que esto no es pre-semilla. Una empresa que factura hasta R$4,8 millones ya tiene producto, clientes y cobranza. El fondo no está financiando la creación de empresas; está financiando el salto de empresas pequeñas que ya funcionan.
Es una decisión defendible y bastante distinta de como se anuncia. "Capital semilla" evoca a alguien con una idea; el instrumento describe a alguien con una facturación.
La concentración que intenta corregir es fractal
El objetivo declarado es atacar una brecha histórica: la concentración de la inversión en el Sur y el Sudeste de Brasil.
Vale ponerlo en escala. Brasil concentra alrededor de la mitad del capital de riesgo de América Latina —lo vimos al revisar las cifras regionales—, y dentro de Brasil el dinero se concentra otra vez en dos regiones. La desigualdad se repite en cada nivel al que uno haga zoom: la región dentro del continente, el estado dentro del país, la capital dentro del estado.
Un fondo de R$120 millones no revierte eso. Lo que sí puede hacer, y es más útil de lo que suena, es crear historial. En un territorio sin operaciones previas no hay comparables, no hay abogados que hayan negociado un term sheet, no hay fundadores que hayan pasado por una due diligence. Treinta operaciones dejan todo eso instalado, y el siguiente fondo —privado— encuentra un terreno donde antes no había nada que evaluar.
Es también, en la práctica, lo que hace un fondo de fondos: no financia empresas, financia la existencia de un mercado. Hemos escrito sobre el gremio chileno pidiendo exactamente ese instrumento para resolver que crezca el monto y no el número de administradores. Brasil lo está haciendo por la vía de un banco de desarrollo regional.
Lo que falta
- Quién administra el fondo y con qué criterios de inversión
- Qué significa "buen desempeño" para gatillar la segunda ronda
- Qué participación se toma en cada etapa
- El plazo del fondo, que decide si hay tiempo real para que 30 empresas maduren
La segunda es la que más pesa: un criterio de seguimiento explícito y publicado convertiría este fondo en un instrumento evaluable. Sin él, el 75% de reservas es una intención.
Fuentes
Las cifras de este artículo provienen de los siguientes reportes. Los cálculos y las inferencias son nuestros y están señalados como tales en el texto.